Pablo Rubio: Gastronomía polaca

Gastronomía polaca

La gastronomía polaca es una mezcla de gastronomías de origen eslavo, alemán, así como tradiciones culinarias propias de la zona. Está muy relacionada con las gastronomías eslavas en el uso de la avena y otros cereales, pero ha sido influenciada por las gastronomías turca, alemana, húngara, judía, armenia, francesa o las cocinas coloniales del pasado. Se puede decir con gran generalidad que la cocina polaca es rica, sustanciosa y relativamente alta en grasas, explica Pablo Rubio.

La gastronomía polaca

Pablo Rubio: Gastronomía polaca

El carácter de la gastronomía polaca refleja tanto su situación geográfica como su historia. Un país en el corazón de Europa donde se cruzaban los caminos del norte al sur y del este al oeste ha incluido en sus platos las influencias tanto de cocina oriental europea como del norte del continente.

Las continuas guerras contra los turcos en siglos siguientes tuvieron su lado positivo: a raíz de los contactos con su cultura se iban introduciendo en la gastronomía polaca frutos secos y especias, y la presencia de los judíos desde el  siglo XXII en el país dejó huellas en el recetario polaco dando nombre a muchos de ellos con el adjetivo “judío”. Uno de los platos más populares en Polonia siguen siendo los pierogi (empanadillas), y sobre todo su variedad llamada “pierogi ruskie” – empanadillas rusas, aunque los rusos desconocen este plato. El siglo XIX quitó a Polonia su independencia pero, como consuelo, muy fuertes lazos con Francia y su cultura, incluida la gastronómica, añadió a los platos polacos más ligereza y elegancia, señala Pablo Rubio.

La gastronomía polaca emplea una gran variedad de ingredientes, y sus platos son ricos en carne y especias, así como en pasta. Algunos de los platos más notables son los pierogi. El tipo de queso local Bryndza Podhalańska se encuentra protegido oficialmente por el sistema de denominación de origen.

Una comida típica en Polonia se compone de tres platos, indica Pablo Rubio,  la entrada puede ser una sopa como el barszcz (sopa de remolacha) o el żurek (sopa de harina de sabor ácido), seguido quizás de un aperitivo de salmón o arenque (preparado en crema, aceite o vinagre). Para el plato principal se puede probar el plato nacional que se denomina bigos (chucrut o col fermentada ácida con trozos de carne y salchichas) o schabowy (chuleta de cerdo rebozada). Finalizando con una especie de nota dulce como un helado, o mejor aún si se es afortunado un pedazo de makowiec, que es una especie de pastel casero de semillas de amapola, o el drożdżówka un tipo de pastel de levadura.

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