Pablo Rubio: Cocina macrobiótica

Cocina macrobiótica

La cocina macrobiótica irrumpió en el mundo con fuerza casi en la mitad del siglo pasado, como consecuencia de la búsqueda permanente del hombre en lograr un equilibrio adecuado entre sus necesidades de alimentación física y espiritual, y lo que su entorno le podía brindar.  Se trata de una manera de comer basada en el principio de equilibrio del Ying Yan y consiste en una adaptación de las tradiciones culinarias de Extremo Oriente, donde alimentación, medicina e incluso espiritualidad a menudo se presentan imbricadas, explica Pablo Rubio.

Aún así, se encuentran principios equivalentes a los de la alimentación macrobiótica en la mayoría de cocinas ancestrales del mundo entero, incluso en las occidentales, fundamentalmente por el hecho de tomar cereales y otras gramíneas como alimento de base, bajo forma de grano o de harina.

¿Qué es la cocina macrobiótica?

La cocina macrobiótica consiste en una enseñanza global que tiene como objetivo final el desarrollo del juicio o entendimiento humano. Desde este punto de vista, se la puede considerar como una técnica de evolución personal, agrega el profesional.

Fue presentada tal y como se la conoce actualmente por el pensador japonés George Ohsawa, quien consideraba que tras la mentalidad ancestral oriental hay un “principio único” o “principio universal” que permite captar de manera eficaz el funcionamiento del mundo, ayudando en la práctica a comprender y asumir las vicisitudes de la vida.

Este principio es el de la complementariedad entre el Yin y el Yang: dos “fuerzas”, antagonistas pero inseparables, que constituyen la manifestación del Uno o el Todo. De acuerdo a esta postura, todas las cosas de este mundo están regidas por la dinámica permanente entre estas dos fuerzas, afirmó el especialista.

Pablo Rubio: Cocina macrobiótica

Si se come según este principio, el organismo entero se armoniza haciendo que el entendimiento se vuelva más claro, capaz de percibir mejor la realidad. Así, el hecho de que una alimentación como ésta pueda mejorar poco o mucho el estado de salud, permite que también se la pueda considerar como un régimen sano.

Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria, es uno de sus basamentos. Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada, los que nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que el ser humano, como los alimentos, también es un producto de su medio.

Según la macrobiótica, la base de una alimentación justa la constituyen los cereales, ya que su equilibrio Yin-Yang sería el que más se aproxima al de nuestro organismo. Estos se consumen de preferencia en forma de granos integrales.

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